En mapudungun, Hualle nombra un árbol joven y vigoroso — símbolo mapuche de renovación. Hace siglos, en las laderas de Monte Arrayán, los mapuches observaron que estos árboles únicos hundían sus raíces en una tierra rica en minerales y de una biodiversidad excepcional.
Inspirados en esa conexión con el suelo, los viticultores de la zona plantaron viñedos siguiendo los mismos ciclos naturales y la misma sabiduría ancestral que hizo crecer al Hualle.
Cada botella guarda la uva cosechada al amanecer, con el rocío aún sobre los viñedos — un vino joven y vibrante que es, también, un homenaje a la tierra y a la cultura que ha sabido vivir en armonía con ella.
Cada cepa ocupa un tercio exacto del paño — una composición pensada para dar cuerpo, estructura y frescura al mismo vino.
El fruto de ese hectárea ya se transformó en vino. Hualle es la etiqueta propia de la Reserva Alto Arrayán, y hoy es parte de cada botella que sale del paño un vino con nombre, historia y origen conocido, listo para que los propietarios lo hagan suyo.
El árbol de la etiqueta y las líneas del cerro no son solo diseño: son el mismo paisaje que se ve desde la viña.
Al comprar un terreno en Reserva Alto Arrayán, cada propietario adquiere el derecho a un porcentaje de la cosecha anual de la viña boutique. No es solo un beneficio simbólico: es vino real, de su propia tierra, embotellado a su nombre.
Cada lote lleva asociado un porcentaje de participación en la producción anual de la viña su parte de lo que da la tierra cada temporada.
Dentro de ese derecho, usted decide cuántas botellas quiere de cada cepa: Cabernet Franc, Malbec o Chardonnay, según su gusto y su mesa.
Las botellas pueden llevar una etiqueta personalizada su nombre, el de su familia o el de su parcela sobre el mismo vino de la reserva.
Cada lote incluida la viña boutique está trazado sobre el paño real del predio, junto al río y rodeado del bosque nativo de la zona.